Sí, has llegado al blog de la que escribió un libro en la cuarentena. La otra opción era ver tutoriales de cocina y hacer ejercicio vía directos de Instagram con tías más delgadas que yo, más jóvenes que yo y con menos grasa corporal que yo. Porque una es gordita y torpe, pero también perra empoderada —porque una cosa no está reñida con la otra aunque nos quieran vender lo contrario— y no tiene ni pizca de ganas de sufrir viendo que su competencia en el mercado viene fuerte. Así que elegí escribir… engullendo cantidades ingentes de palomitas, gominolas y sándwiches de atún y mayonesa, mirando de frente al colesterol y los triglicéridos, porque así soy yo, me gustan los desafíos.
¿Qué cómo se pasa de querer ser funcionaria a ser escritora? Pues porque la vida no siempre es como la planeamos. ¿Querías hacer un examen de oposición en una clase con otros cien pringados que también se creyeron esa mierda de que «para ser feliz solo necesitas un sueldo fijo»? ¡Pues toma pandemia mundial, pringada! Porque así soy yo, de las que piensa que los principios solo están para traicionarlos. Me aburre desayunar lo mismo todos los días, imagínate trabajar en el mismo sitio y con la misma gente todos los días… Así que aquí estoy, en la boca del lobo, desempeñando el trabajo menos valorado del mundo y peor pagado. Porque así soy yo. Tú dime que algo es difícil, que allí voy corriendo y con mi sonrisa de los domingos a hacer cola para conseguirlo. Me encanta meterme en líos, jugar con fuego e incumplir las normas, como en Dinamita de La Bien Querida.
Bienvenida a mi mundo, donde las reglas están para romperlas y los miedos para ahuyentarlos. Ponte cómoda.

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